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Los Beneficios De La Leche Sin Pasteurizar También Podrían Disminuir Las Reacciones Alérgicas




Los investigadores de la Universidad de Basilea, en Suiza, realizaron un estudio sobre niños europeos entre las edades de 6 y 12 años, el cual demostró que las tasas de alergias y asma eran más bajas en los que solo bebían leche sin pasteurizar.


Los niños que bebían leche sin pasteurizar y regular presentaron menor número de alergias, pero solo si estaban expuestos a la leche sin pasteurizar antes de la edad de 1 año o si la consumían con regularidad. Si bien, las tasas de alergia fueron más bajas en estos niños, sucedió todo lo contrario con las tasas de asma. Sin embargo, hervir en casa la leche sin pasteurizar destruyó los beneficios.


En otro estudio realizado por investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), los datos demostraron que el riesgo de alergias durante la adultez había disminuido en las personas que crecieron en un entorno agrícola y bebían principalmente leche sin pasteurizar. Esta información también demostró que no ocurría lo mismo en el caso del asma.


En otra revisión sistemática y metaanálisis, los investigadores evaluaron los resultados de 40 estudios, y encontraron que el efecto de la pasteurización fue mínimo en algunas vitaminas, ya que muchas tuvieron niveles relativamente bajos en la leche. Sin embargo, el impacto del tratamiento con calor en la vitamina B2 fue significativo.



La transición de la leche sin pasteurizar a la pasteurizada


Durante mucho tiempo, los productores de lácteos obtuvieron los beneficios de beber leche sin pasteurizar, así como una menor cantidad de alergias estacionales. Sin embargo, a menos que la leche sin pasteurizar provenga de un productor local, su única opción es la leche pasteurizada de los supermercados.


La leche no siempre fue pasteurizada. El proceso se desarrolló a finales del siglo XIX después de que se identificara el vínculo entre la leche contaminada y enfermedades mortales.


A principios del período de 1890, el Dr. Henry Coit creo la Comisión Médica de la Leche para imponer las condiciones bajo las que se produciría la leche, dos años después de que su hijo muriera por beber leche contaminada.


Aunque este tipo es más seguro, se procesa y proviene de vacas alimentadas con pastura criadas en condiciones más sanitarias, el costo es cuatro veces mayor que la leche sin certificar.


Al mismo tiempo, Nathan Straus, copropietario de RH Macy y Abraham & Straus, quien también perdió a un hijo por causa de la leche contaminada, utilizó su considerable influencia y finanzas para subsidiar los depósitos de leche donde se vendía leche pasteurizada de bajo costo.


Tanto la leche pasteurizada como la que no lo estaba fueron vendidas libremente hasta principios de los años 40, cuando se lanzó una campaña organizada y efectiva contra la leche sin pasteurizar certificada, incluyendo información falsa en revistas y periódicos que influyeron en la comunidad médica, lo que hizo imposible distribuir la leche sin pasteurizar.


Los productores todavía pueden vender leche sin pasteurizar en su propio estado (por ejemplo, aunque las reglas de venta pueden variar; algunos estados solo permiten que la leche sin pasteurizar se venda para consumo animal), pero la ley federal ha prohibido la venta más allá de los límites estatales desde 1987.


Hoy en día, la leche se produce en grandes operaciones concentradas de alimentación animal (CAFOs, por sus siglas en inglés) donde los animales no reciben luz solar, son alimentados con productos de soya y granos transgénicos, y permanecen sobre el excremento de los demás animales.


Para prevenir enfermedades, los animales reciben antibióticos de forma rutinaria junto con esteroides para aumentar su producción de leche. Como resultado, beber leche CAFO sin pasteurizar puede ser extremadamente peligroso, por lo cual este tipo de leche debe ser pasteurizada.


Por desgracia, el proceso de pasteurización en realidad destruye la mayoría de las enzimas y nutrientes saludables que, en primer lugar, son la razón por la que tomamos leche.


Aunque ha sido desprestigiada por la industria láctea, las investigaciones realizadas por el patólogo certificado, Dr. Ted Beals, demuestran que, de hecho, una persona tiene una probabilidad 35 000 veces mayor de enfermarse por otros alimentos que por la leche sin pasteurizar.



 
 
 

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