
Las Diferentes Maneras De Leer Las Escrituras
Debemos dividir nuestra lectura de las Escrituras en dos períodos diferentes y si podemos, debemos tener dos ejemplares, uno para cada ocasión. También podemos usar una Biblia física para una y un programa de estudio para la otra, siempre que utilicemos un cuaderno para realizar nuestras anotaciones.
La primera lectura puede hacerse en la mañana, y la otra en la tarde, o como el creyente pueda. Lo importante es que nuestra lectura de las Escrituras se divida en dos períodos. En la mañana o en la primera sesión de nuestra lectura matutina, debemos meditar, alabar al Hijo y al Padre, y orar mientras leemos las Escrituras, así combinamos nuestra lectura con meditación, alabanza y oración. En este período recibimos el alimento espiritual y nuestro ruaj es fortalecido. No debemos leer mucho durante esta sesión, tres o cuatro pasukim son suficientes. Sin embargo, en la tarde o en la segunda sesión de la lectura matutina, debemos dedicar más tiempo a la lectura de las Escrituras, pues lo hacemos con el propósito de aprender más de la Palabra de Elohim. La segunda lectura será una de estudio.
En las Escrituras que usamos en el segundo período de lectura podemos anotar todo lo que nos haya llamado la atención, ya sea haciendo anotaciones en ella o usando un cuaderno, caso estemos usando un programa de estudio (como puede ser e-Sword), ya que no todos pueden disponer de dos ejemplares. De hecho, utilizar este tipo de programas nos beneficiará grandemente, ya que podremos recurrir al recurso de diccionarios hebreos y griegos, sin necesidad de que sepamos hablar ninguno de esos dos idiomas, a fin de descubrir lo que decían los pasukim originalmente, sin traducciones de por medio. Dado que existen muchas traducciones tendenciosas y mal realizadas, este ejercicio resultará de sumo provecho para nuestro crecimiento y comprensión del mensaje original de las Escrituras.
En la primera sesión meditamos en la Palabra de Elohim
En cuanto a la meditación de la Palabra, creo que la mejor manera para describirla es citar lo que George Müller dijo:
Al Mashíaj le ha placido recientemente enseñarme una verdad sin mediación del hombre, hasta donde sé, cuyo beneficio nunca he perdido (...) Esto es lo que vi en ese entonces: comprendí más claramente que nunca, que la primera y la más importante tarea que debo cumplir cada día es hacer que mi alma esté feliz en el Mashíaj. Lo primero de lo cual debía preocuparme día a día, no era cómo servir al Mashíaj ni cómo glorificarle, sino CÓMO HACER QUE MI ALMA ENTRE A UN ESTADO DE FELICIDAD Y CÓMO HACER QUE MI HOMBRE INTERIOR SEA NUTRIDO. Pues yo puedo esforzarme por presentar la verdad ante los incrédulos, por beneficiar a los creyentes, por aliviar a los afligidos y, en general, es del todo posible comportarme como corresponde a un hijo de Elohim en este mundo y, aun así, no estar feliz en el Mashíaj ni ser nutrido y fortalecido en mi hombre interior día tras día; PUES PODÍA HABER ESTADO CUMPLIENDO TODAS AQUELLAS TAREAS CON UN RUAJ ERRADO. Antes de ver esto, y durante por lo menos diez años, era mi hábito entregarme a la oración inmediatamente después de vestirme en las mañanas, pero ahora he descubierto que lo más importante que tengo que hacer es leer la Palabra de Elohim y meditar sobre ella para que mi corazón sea consolado, fortalecido, instruido, reprendido y amonestado, y para que así, por medio de la Palabra de Elohim, al meditar en ella, mi corazón sea conducido a experimentar comunión con el Mashíaj.
A partir de entonces, empecé a dedicarme a meditar sobre el B'rit Hadashá/Nuevo Testamento desde el comienzo, temprano en las mañanas. Lo primero que hacía después de pedirle al Mashíaj que bendijera Su preciosa Palabra, ERA MEDITAR SOBRE ELLA BUSCANDO EN CADA PASUK PARA OBTENER DE ELLOS BENDICIÓN, NO CON MIRAS A MINISTRAR LA PALABRA EN PÚBLICO, NI CON EL FIN DE PREDICAR SOBRE LO QUE HABÍA MEDITADO, SINO CON EL FIN DE ALIMENTAR A MI ALMA. Después de algunos minutos, el resultado era que mi alma siempre era conducida a confesar mis pecados, a dar gracias, a interceder o a suplicar, pese a que mi propósito era más bien meditar que orar. Sin embargo, al meditar sobre la Palabra de Elohim, ello me conducía de inmediato a la oración y me encontraba por momentos confesando mis faltas o intercediendo o haciendo súplicas o dando gracias. Luego, proseguía yo al siguiente pasuk, haciendo de éste una oración por mí o por otros, a medida que leía la Palabra de Elohim, SIEMPRE TENIENDO EN CUENTA QUE EL OBJETIVO DE MI MEDITACIÓN ERA ALIMENTAR MI ALMA (...) Cuando iba a desayunar, con raras excepciones, me encontraba en paz, y muchas veces con felicidad de corazón. ASÍ, AL MASHÍAJ TAMBIÉN LE PLACÍA COMUNICARME AQUELLO QUE, ESE MISMO DÍA, O MUCHO DESPUÉS, SE CONVERTÍA EN ALIMENTO PARA OTROS CREYENTES, PESE A QUE YO ME ENTREGABA A LA MEDITACIÓN, NO PARA MINISTRAR PÚBLICAMENTE, SINO PARA OBTENER PROVECHO PARA MI PROPIO HOMBRE INTERIOR...
Y aún ahora, desde que Elohim me enseñó esto, es muy claro para mí que lo primero que un hijo de Elohim debe hacer cada mañana es procurar alimento para su hombre interior. Así como el hombre exterior no puede trabajar por mucho tiempo a menos que se alimente, siendo esto una de las primeras cosas que hacemos en la mañana, así también sucede con nuestro hombre interior. Todos nosotros debemos tomar el alimento con ese propósito; pero, ¿cuál es el alimento para el hombre interior? No es la oración sino la Palabra de Elohim, y tampoco es la simple lectura de la Palabra que pasa por nuestras mentes como el agua por la tubería, sino aquella lectura en la cual reflexionamos en lo que hemos leído, meditamos sobre ello y lo aplicamos a nuestros corazones. Cuando oramos, hablamos con Elohim. PERO SI QUEREMOS QUE NUESTRAS ORACIONES SE PROLONGUEN POR UN CIERTO PERÍODO DE TIEMPO SIN CONVERTIRSE EN UNA FORMALIDAD (...) EL MOMENTO EN QUE NUESTRA ALMA PUEDE CON MAYOR EFICACIA REALIZAR TAL ESFUERZO, ES INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE QUE EL HOMBRE INTERIOR HAYA SIDO NUTRIDO AL MEDITAR EN LA PALABRA DE ELOHIM, DESDE LA CUAL NUESTRO PADRE NOS HABLA, NOS ANIMA, NOS CONSUELA, NOS INSTRUYE, NOS HUMILLA Y NOS AMONESTA. Por consiguiente, podemos meditar con la bendición de Elohim pese a que somos débiles espiritualmente, sin embargo, cuanto más débiles seamos, más necesitaremos la meditación para ser fortalecidos en nuestro hombre interior. Así tampoco tendremos que preocuparnos mucho por ser distraídos en nuestra mente al orar, como ocurre cuando no hemos tenido tiempo para meditar. Hago hincapié en este asunto porque sé cuán grande es el beneficio y el refrigerio espirituales que he obtenido; y con todo amor y solemnidad suplico a mis hermanos que consideren este asunto. Por la bendición de Elohim, atribuyo a esto la ayuda y fortaleza que he recibido de Elohim para poder pasar en paz por numerosas pruebas de mayor envergadura que nunca antes había experimentado...
¡Cuán diferente es el día cuando el alma ha recibido refrigerio y se ha regocijado en la mañana, a nuestro día cuando sin preparación espiritual caen sobre nosotros el servicio, las pruebas y las tentaciones!
(George Müller, Autobiography of George Müller, the Life of Trust [Autobiografía de George Müller, "Una vida de fe"], 1861, reimpreso en 1981, págs. 206-210).
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