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Restitución, Arrepentimiento y Restauración 12




"Por tanto, si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo, pero privadamente, sólo entre tú y él. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. Pero si no te hace caso, lleva contigo a uno o dos más, para que todo asunto conste según la boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso a ellos, dilo a la congregación; y si no le hace caso a la congregación, considéralo como un gentil y publicano. En verdad les digo que todo lo que ustedes prohíban en la tierra habrá sido prohibido en el cielo, y todo lo que permitan en la tierra habrá sido permitido en el cielo". "Otra vez les digo que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, se la concederá mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres están congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". MattiYah/Mateo 18:15-20.


Cómo Restaurar Al Hermano


Sólo perdonar a nuestro hermano no es suficiente, pues ello solamente se encarga del aspecto negativo. Todavía es necesario que nuestro hermano sea restaurado.


Entre los hijos de Elohim ocurren ofensas constantemente. Si un hermano nos ofende, ¿qué debemos hacer? El Mashíaj dice: "ve y amonéstalo, pero privadamente, sólo entre tú y él". Si un hermano lo ofende, lo primero que no se debe hacer es ir a decírselo a otros. No hablemos de esto con los hermanos o hermanas, ni con los ancianos de la congregación de creyentes, ni hagamos de ello el tema de nuestras conversaciones. Esto no es lo que el Mashíaj nos manda. Si un hermano nos ofende, lo primero que tenemos que hacer es ir y decírselo a él.


Con frecuencia se crean problemas cuando un hermano ofende a otro, y el ofendido lo hace público, hablando sin cesar de ello hasta que toda la congregación se entera, con excepción del hermano que supuestamente ofendió. Generar tales habladurías es propio de la conducta de una persona de carácter débil; tal persona no se atreve a hablar personalmente con el hermano que lo ofendió. Sólo se atreve a hablar del asunto cuando dicha persona está ausente, mas no se atreve a decírselo cara a cara. Ciertamente es algo muy sucio hablar a espaldas de otros y divulgar chismes. Se deben tomar medidas con respecto al agravio cometido por nuestro hermano, pero al Mashíaj no le agrada que nuestra primera reacción sea quejarnos ante los demás. La primera persona a quien debemos hacérselo notar es al autor de la ofensa, quien está directamente involucrado en tal asunto. Si aprendemos bien esta lección básica, le ahorraremos muchos problemas a la congregación de creyentes.


¿Cómo debemos hablarle a quien nos ofendió? El Mashíaj nos dijo que debíamos acudir personalmente a dicho hermano. Sin embargo, así como es incorrecto hablar de un asunto a espaldas de otro, es igualmente erróneo hablar con él delante de muchas personas. El asunto se debe comunicar "estando a solas tú y él". Muchos hijos de Elohim yerran en este asunto, porque hablan de lo sucedido cuando mucha gente está presente. Pero el Mashíaj nos ordena hablar únicamente a las personas involucradas. En otras palabras, las transgresiones cometidas por individuos deben ser examinadas únicamente por los individuos involucrados, y no se debe involucrar a una tercera persona.


Necesitamos aprender esta lección ante Elohim: nunca debemos hablar a espaldas de un hermano que nos haya ofendido, ni hablarle en presencia de muchas personas. Debemos hacerle notar su falta estando a solas con él. No tenemos que hablar de otras cosas ni traer a colación otros problemas; sólo necesitamos mostrarle la falta. Esto requiere de la gracia de Elohim y es una lección que los hijos de Elohim tienen que aprender.


Algunos hermanos y hermanas pueden pensar que esto es demasiada molestia, y en realidad así es; pero no pueden asustarse de los problemas si desean andar conforme a la Palabra de Elohim. Si creemos que la ofensa es demasiado insignificante como para molestarnos, tal vez no sea necesario hablar con el que nos ofendió y, si no hablamos con él, tampoco es necesario que los demás se enteren. Si el asunto nos parece insignificante, simple y trivial, y comprendemos que no reviste de mayor importancia, tampoco deberíamos hablar de esto con otros. No debemos pensar que, aunque no es necesario hablar con quien nos ofendió, los demás necesitan estar informados de lo que sucedió. Si desea hablar del asunto, hágalo con el ofensor a solas. Si no hay necesidad de hablar al respecto, simplemente guarde silencio. No está bien que todos se enteren de la situación, menos el hermano que cometió la falta.



Nuestro propósito al hablar con aquel que nos ofendió


La segunda parte del pasuk 15 dice: "Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano". Este es el motivo por el cual hablamos con él. El propósito al hablar con nuestro hermano no es ser remunerados; la única razón es ganarlo.


Por consiguiente, lo importante no es cuánto daño hayamos recibido, sino el hecho de que si tu hermano te ha agraviado, y si dicho asunto no ha sido aclarado, él no podrá llegar a Elohim, pues tendrá obstáculos en su comunión y en sus oraciones. Esta es la razón por la cual nosotros tenemos que amonestarlo. ASÍ QUE, NO ES UN ASUNTO DE DESAHOGAR NUESTROS SENTIMIENTOS HERIDOS, SINO QUE ES UNA RESPONSABILIDAD QUE NOS COMPETE. Si lo único que está en juego es nuestra susceptibilidad, tal asunto carece de importancia y no representa problema alguno para nosotros. Si este fuera el caso, y parece que puede superarlo, entonces no sería necesario que procure hablar al respecto, ni con el hermano que lo ofendió ni con ninguna otra persona.


Usted conoce mejor que nadie la seriedad que verdaderamente reviste dicho asunto, por ende, sobre usted recae la responsabilidad de determinar si debe ir o no. Tal responsabilidad le compete a la persona que sepa discernir con mayor claridad tal situación. Hay muchas cosas que se pueden pasar por alto, pero también hay muchas otras que se deben afrontar responsablemente. Si se han producido algunos agravios que verdaderamente harán tropezar a nuestro hermano, debemos hacerle notar tales faltas en cuanto estemos a solas con él. AL TOMAR MEDIDAS CON RESPECTO A TALES ASUNTOS, DEBEMOS HACERLO CON SUMO CUIDADO. Quizás usted pueda superar dicho incidente con facilidad, pero es posible que la otra persona tenga dificultades para hacer lo mismo; pues él ha cometido un agravio en la presencia de Elohim, y Elohim todavía no le ha perdonado. Si un hermano nuestro ha cometido un error que ha puesto en peligro su relación con Elohim, este no es un asunto insignificante y usted debe acudir a su hermano para conversar con él con toda claridad. Usted debe buscar un momento propicio en el que usted y su hermano se encuentren a solas para decirle: "Hermano, no estuvo bien que usted me agraviara de esa manera. Su ofensa arruinará su porvenir delante de Elohim, pues ella creará obstáculos y le acarrearán pérdidas a usted delante de Elohim". Si él le escucha, habrá ganado a su hermano. De esta manera, usted habrá restaurado a su hermano.


Hoy en día, son muchos los hijos de Elohim que no obedecen la enseñanza contenida en este pasaje de la Palabra. Algunos suelen hablar a todo el mundo sobre las faltas cometidas por los demás, y les gusta divulgar tales cosas continuamente. Hay otros que no dicen nada al respecto en presencia de los demás, pero que jamás perdonan y que siempre guardan rencor en su corazón. Otros perdonan, pero no se preocupan por restaurar al hermano. Sin embargo, esto no es lo que el Mashíaj desea que hagamos. ES INCORRECTO DIVULGAR LAS FALTAS DE LOS DEMÁS; TAMBIÉN ES ERRÓNEO GUARDAR SILENCIO Y ABRIGAR RENCORES EN NUESTRO CORAZÓN, COMO TAMBIÉN ES ERRÓNEO PERDONAR PERO NO IR A EXHORTAR.


El Mashíaj no dijo que basta con que perdonemos al hermano, sino que además nos mostró que TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE RESTAURAR AL HERMANO QUE NOS OFENDIÓ. Esa es la importancia del asunto, y no reparar un "orgullo herido". No se busca "poner en su lugar" al hermano ofensor, sino restaurarlo y advertirle para que no continúe cayendo. Puesto que ofender a alguien es algo grave, tenemos la responsabilidad de hablarle a quien nos haya ofendido POR EL BIEN DE ÉL, y tenemos que encontrar la manera de restaurar a nuestro hermano y recuperarlo. Al hablar con él, debemos hacerlo con la actitud apropiada y con una intención pura. Nuestro propósito es restaurar a nuestro hermano. Si nuestra intención es ganarlo, sabremos cómo hacerle notar su falta. Pero si nuestra intención no es restaurarlo, hablar con él sólo perjudicará nuestra relación con él. El propósito de exhortar no es pedir compensación, ni es justificar nuestros propios sentimientos, sino que el propósito es restaurar a nuestro hermano.



La Actitud Apropiada Al Hablar Con Otros Hermanos


Si nuestra intención es pura, sabremos cómo realizar esto paso a paso. En primer lugar, debemos tener un ruaj recto. Además, las palabras que utilicemos, la manera en que las digamos e incluso la actitud que manifestemos, incluyendo la expresión de nuestro rostro, nuestra voz y el tono de la misma, deberán ser correctas. Nuestro propósito es ganar al hermano, no solamente informarle de su error.


Si sólo pretendemos reprender a nuestro hermano, posiblemente nuestra reprensión puede ser correcta y que el uso de palabras severas se justifique; pero también es posible que debido a nuestra actitud, al tono de nuestra voz y a la expresión de nuestro rostro, jamás consigamos obtener la meta de "ganar a nuestro hermano".


Es fácil hablar bien de un hermano o elogiar a una persona. También es muy fácil enojarnos con alguien. Todo lo que necesitamos hacer es dejar que nuestras emociones afloren. SIN EMBARGO, HACERLE NOTAR A ALGUIEN SUS FALTAS Y, AL MISMO TIEMPO, RESTAURAR Y GANAR A DICHA PERSONA, ES ALGO QUE SOLAMENTE PUEDE SER REALIZADO POR AQUELLAS PERSONAS QUE ESTÁN LLENAS DE GRACIA. Es imprescindible olvidarse completamente de uno mismo antes de poder ser humilde y manso, libre del orgullo y deseoso de asistir a aquellos que nos han ofendido. Así pues, lo primero que se necesita es ser, uno mismo, la persona adecuada.


DEBE DARSE CUENTA DE QUE EL MASHÍAJ HA PERMITIDO QUE UN HERMANO LE OFENDA DEBIDO A QUE ÉL DESEA FAVORECERLO A USTED Y LO HA ELEGIDO PARA ELLO. ASÍ PUES, ÉL LE HA DADO A USTED UNA GRAN RESPONSABILIDAD. USTED ES SU VASO ELEGIDO, Y ELOHIM DESEA VALERSE DE USTED PARA RESTAURAR A SU HERMANO.


Si se ha sentido agraviado por un hermano en algún asunto pequeño, bastará con que usted le perdone y allí termina todo. No es necesario hacer nada más. Pero si algún hermano le ofende, y ello se ha convertido en un problema para usted, no debe cerrar sus ojos a dicho asunto afirmando que no representa problema alguno. Sí existe un problema, usted no puede ignorarlo. Si su hermano ha tenido una actitud impropia, podrá tenerla con otros hermanos, además de que esto interrumpa su relación con Yahweh, de manera que no se trata de "cerrar los ojos y dejar pasar". Si dicho problema no es resuelto, se convertirá en una carga para la congregación de creyentes. Y estas cargas con frecuencia debilitan a la congregación de creyentes, sangran la vida del Cuerpo, y desperdician la labor de los ministros quienes tratan de resolver tales problemas. Debemos aprender, delante de Elohim, a resolver todos estos asuntos en cuanto surjan. Si una persona nos ofende, no debemos ignorarlo y procurar pasar por alto dicho asunto. Tenemos que tomar las respectivas medidas de la manera más apropiada. Sin embargo, al hacerlo, nuestro ruaj, nuestra actitud, nuestras palabras, nuestra expresión y el tono de nuestra voz deben ser los apropiados. Esta es la única manera en que podemos ganar a nuestro hermano.







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